Nuevo año, la continuidad del camino

En este mundo en el que vivimos parece que al empezar el año empieza una nueva vida. A mi también me gusta marcarme propósitos, metas, escribo cosas que me gustaría hacer o que pasaran en el nuevo año….pero mira tu por donde, este año me aferro más que nunca a lo aprendido el año que despedimos hace unos días.

He necesitado más que nunca estar conmigo misma, he apreciado más que nunca la luz del día, la belleza de lo invisible, el calor del sol, el valor de lo cotidiano pero también la purificación de la lluvia, los malos días, la impotencia de no poder decidir y hacer a mi antojo, la ACEPTACIÓN se me ha hecho presente y por fin he entendido, lo que venga está bien, porque a pesar de ser feo o duro en algunos momentos me enseñará algo, me hará valorar las cosas importantes y saldré de ello siendo mejor para mi misma.

No es que sea masoca, ni que la pandemia me parezca poca cosa, pero a mi personalmente me traído cosas buenas el 2020. Dicen que todo es cuestión de actitud, que la mente borra los malos momentos para poder seguir adelante, y no voy a negaros que he pasado momentos muy bajos de ánimo, momentos asfixiantes, incluso una crisis de pareja bastante importante. No ha sido un camino de rosas de marzo a diciembre, pero ahora que lo veo con perspectiva, y desde el lugar privilegiado en el que me encuentro (mi familia tiene salud, tenemos trabajo y una casa donde vivir), estoy más que agradecida por las enseñanzas y experiencias del 2020. No voy a hablaros de lo bonito que ha sido pasar más tiempo en familia, que ha veces lo ha sido, y otras he querido salir corriendo, sino de lo que he aprendido.

Pero esto no ha pasado de un día para otro, ha sido un proceso que empezó mucho antes, en el que no he estado sola y que me ha enseñado el valor terapéutico de la fotografía. Sabía que lo tenía y quería llevarlo a mis sesiones, a mis encuentros alados, y al final sin darme cuenta lo he experimentado en mi misma. Sabía que en mi camino me acompañaría un cámara pero no sabía hasta que punto las imágenes iban a enseñarme mi historia, mis heridas, mis emociones…..Gracias a Instituto 8, a mis compañeres de la edición número 8 del Curso de Fotografía Terapéutica y a mi terapéuta Bea de ittara Centre de teràpies naturals por los momentos compartidos, por el apoyo, por el cariño y por hacerme ver lo que hay en mi.

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