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Fotofem: Fotografía Terapéutica y feminismo

Siendo hoy el día de la mujer y la niña científica no podía postergar más la fecha de lanzamiento de este nuevo proyecto, FotoFem. Este proyecto nace desde la necesidad de compartir lo que para mí fue y es mi tabla de salvación, mi mapa de vida, la fotografía y el feminismo. No llegaron a mi vida en el mismo momento, pero si han ido de la mano en estos últimos 10 años, en los que pasé de creer que era una persona independiente a comprender que somos seres interdependientes. Durante mi tránsito por la maternidad, migrando desde la inocencia y desinformación de una joven blanca y europea a la conciencia de la mujer y madre con privilegios y conciencia social en la que me he convertido la fotografía me enseño de su terapéutica.

Hoy quiero presentaros a Elizabeth Fulhame, química escocesa de la que no existe ninguna imagen ni se conoce su fecha de nacimiento ni fallecimiento. Lo que si conocemos son sus descubrimientos sobre catálisis y fotoquímica que publicó en 1794 en su libro «An Essay On Combustion with a View to a New Art of Dying and Painting». En su libro hablaba del efecto de la luz sobre las sales de plata 10 años antes de que se describiera ese proceso y 30 años de las primeras fotografías. Es por ello que se ha reclamado recientemente su aportación a la invención de la fotografía (1826) en el marco del estudio de la Historia de la Fotografía.

Otra mujer pionera fue Anna Atkins (1799-1871), botánica inglesa considerada la primera fotógrafa de la historia tras publicar el primer libro de fotografías «Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions» mediante la técnica de la cianotipia. Anna Atkins quería encontrar una manera lo más fidedigna para la representación de las más de 300 algas que fue recogiendo, conservando y describiendo. A pesar de ser una gran dibujante al descubrir la invención de la fotografía decidió dedicarse al estudio la fotoquímica, conocimiento que esta nueva técnica requería, para la realización de las más de 300 fotografías que ilustran su libro.

Hace casi dos años que tengo en mente este proyecto, que se ha ido creando en mi mente y ha evolucionado en mi corazón porque la vida me llevó de niña pintora a joven científica para migrar más tarde a madre. La M de M de madre a aplastó a la M de mujer, como explica Laura Baena de “Malasmadres” y quedé sin una visión propia, abducida por la maternidad sin saber muy bien hacia donde quería ir. La fotografía y el feminismo me hicieron volver al camino pero me faltaba algo, una esencia un ingrediente muy importante, lo conocía pero no sabía su nombre.

En 2020 le puse nombre y me especialicé en Fotografía Terapéutica en Instituto 8 y hoy casi dos años después puedo decir que mi mochila ha tomado sentido después de esta formación y he encontrado mi propósito de vida

La fotografía terapéutica da visión, genera espacio, conecta con nuestra intuición, hace visible todo aquello que hacemos y anhelamos. Con la fotografía podrás comprenderte un poco mejor, con las fotos que hiciste y con las que harás, podrás dar luz a aquello que te mueve, podrás visibilizar lo que te interesa y sobre todo experimentarás un proceso de autoconocimiento para vivir de una manera más consciente y feliz.

Te invito a que sigas la evolución de FotoFem, a que cojas tu cámara de fotos o tu teléfono móvil porque te voy a entregar unas gafas violetas preciosas que te llevarán a hacer unas fotos increíbles.

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